17 Octubre, 2008 23:42
Esperanza
Escrito por laieta89, Categorías [ Pensamientos ][ (0) Comentario ] | [ (0) Retroenlaces ]
Recaigo en la esperanza de emociones ya pasadas y sin despojarme de mis escamas, aquellas que a veces se encuentran frías y algo malgastadas, voy subiendo cuesta arriba intentando bosquejar una sonrisa excéntrica, siendo siempre algo más optimista.
La ciudad se despierta impasible a la espera de mi agonía y sin dejar de lado mi anhelo te persigo en cada uno de mis sueños. Suelen ser de madrugada, por esas calles londinenses donde no todo está perdido. Y como si fuésemos aun un par de niñas traviesas nos escondemos de la gente sin dar salida a las pasiones que nos enojan noche y día.
Aun recuerdo esos temblores, los tengo todos los días, espero que vengan acompañados de su fecha de caducidad. Por eso ensayo con mi espejo, me desnudo por dentro y miro a lo lejos viendo aun tu expresión, tu sonrisa… suerte que me persigue por las mañanas mientras ahí sentada percibo el aroma de tu rastro que se queda siempre cuando pasas por mi lado. Y seguirá siempre precavido, como un elaborado destino que se ausenta por las noches en mis sueños más codiciados. La codicia, maldita la palabra que se expone en mi diccionario, malditos los temblores que persisten en los sueños que dejan de ser ilusiones para convertirse en pesadillas.
Deseo fantasear despierta, divagando entre los recovecos inexplorados de tu cuerpo. Coger mis dedos y acariciarte el pelo, palpar los espacios que forman tu presencia y tu sin oponer resistencia alguna dejas que te observe desde el otro lado de la cama. Yo ahí bien sentada, justo en el borde con unas sabanas recién limpias y llenas de pinturas románticas, aunque ya deshechas por el roce de nuestros cuerpos, a veces tan inocentes a veces tan impuros, pretendo no dormirme para que no se acabe el día, intento contar los segundos para parar el tiempo y cada uno de ellos se hace más largo. Tú te duermes, yo empiezo a estar algo aturdida, necesito cerrar los ojos, aunque sepa que te irás cuando vuelva a abrirlos. Pero mi ser ya no puede… dejo que mis pestañas recaigan sobre mi cara.
Porque si bien sé que estás ahí y que volverás, mis ganas me pueden y mi voluntad se hace más débil.
Siempre me quedará el seguir soñando contigo.




